LA CAZA DEL BISMARCK

Por José Mª Rico

Bismarck estela Prinz Eugen
El Bismarck a popa del Prinz Eugen en la mañana del 24 de mayo después de la batalla en el estrecho de Dinamarca.


Las Opciones de Lütjens.

Una vez terminado el combate en el estrecho de Dinamarca, los dos buques alemanes siguieron hacia el sudoeste en línea de fila. En estos momentos el almirante Lütjens tenía dos opciones; regresar a Noruega o continuar hacia el Atlántico. Hoy en día, la mayoría de historiadores están de acuerdo en que Lütjens debería haber forzado el combate contra el averiado Price of Wales para después dar media vuelta y dirigirse a Trondheim pasando por el estrecho de Dinamarca. También podría haber optado por una ruta más corta pasando entre Islandia y las islas Feroe hasta llegar a Bergen, aunque las posibilidades de ser interceptado por la agrupación del almirante Tovey (King George V, Repulse y Victorious) que se acercaba desde Scapa Flow, también eran mayores. Sea como fuere, el almirante alemán decidió no perseguir al Prince of Wales y adentrarse en el Atlántico. A las 0801, Lütjens envió una serie de mensajes al Grupo Norte informando de su intención de dirigirse a Saint-Nazaire con el Bismarck para reparar. El Prinz Eugen, que no había sufrido daños podría permanecer en el Atlántico y hacer la guerra al tráfico por su cuenta.

La decisión de dirigirse a Saint-Nazaire demuestra que tras el reconocimiento de los daños recibidos, Lütjens había decidido correctamente cancelar la operación Rheinübung, al menos temporalmente, hasta que el Bismarck fuese reparado en puerto. Pero, ¿por qué eligió Saint-Nazaire? El puerto francés estaba más lejos que Noruega lo que exigía un mayor gasto de combustible alcanzarlo. Lütjens probablemente pensó que Francia era el mejor lugar para continuar la batalla del Atlántico lo más pronto posible, de acuerdo con los deseos del almirante Raeder. De hecho, ya había recalado en Brest con el Scharnhorst y el Gneisenau un par de meses antes.

rheinübung mapa

A las 0950, el capitán de navío Brinkmann, en el Prinz Eugen, fue informado por semáforo de los daños recibidos en el Bismarck:

    "De comandante a comandante, para su información. He recibido dos impactos pesados. Uno en la sección XIII-XIV. Por consiguiente, pérdida de la central eléctrica núm 4, entrada de agua en sala de calderas a babor que puede ser contenida. Segundo impacto en sección XX-XXI a proa. Entrada por babor, salida por estribor por encima de la cubierta blindada. Tercer impacto a través de una lancha sin consecuencias. Por lo demás estoy bien. 5 heridos leves."
Veinte minutos después, Lütjens ordenó un nuevo cambio de posiciones, y situó al Prinz Eugen momentáneamente detrás para que observase visualmente e informara del rastro de petróleo que dejaba el Bismarck. Hacia las 1100, el Prinz Eugen volvió a tomar su posición en vanguardia. Los buques perseguidores británicos, ahora al mando del contralmirante Wake-Walker, seguían manteniendo contacto por la popa de los alemanes; el Suffolk por la aleta de estribor, y el Norfolk y el Prince of Wales por la aleta de babor. Al mediodía, el control operativo de la Operación Rheinübung fue transferido del "Grupo Norte" al "Grupo Oeste", y a las 1240 el Bismarck y el Prinz Eugen fijaron un nuevo rumbo hacia el sur, 180º a 24 nudos.

Acorazado Bismarck en el Altlántico
El Bismarck visto desde el Prinz Eugen en la mañana del 24 de mayo durante el cambio de posiciones.


Movimientos del Almirantazgo Británico.

Tres horas después del hundimiento del Hood, el almirantazgo británico emitió el siguiente comunicado a la prensa:

    "Esta mañana temprano, fuerzas navales británicas interceptaron frente a la costa de Groenlandia a fuerzas navales alemanas que incluían al acorazado Bismarck.
    El enemigo fue atacado, y en la acción subsiguiente, el HMS Hood (capitán de navío R. Kerr, C.B.E., R.N.) buque insignia del vicealmirante L.F. Holland, C.B, recibió un impacto desafortunado en el pañol de municiones y estalló.
    El Bismarck ha recibido daños, y la persecución del enemigo continúa.
    Se teme que haya pocos supervivientes del HMS Hood."
La inesperada pérdida del Hood causó una enorme indignación en Londres, y el Almirantazgo empezó a desviar de sus misiones originales a todos los buques disponibles con el fin de unirse a la persecución del Bismarck. Esto significaba dejar sin escolta a la mayoría de convoys que en esos momentos cruzaban el Atlántico.

El acorazado Rodney (capitán de navío Frederick H. G. Dalrymple-Hamilton) estaba en la mar al oeste de Irlanda de camino a Boston para reparar. Le acompañaban los destructores Somali, Tartar, Mashona, y Eskimo de la 6ª Flotilla, y todos juntos daban escolta al trasatlántico Britannic (27.759 toneladas) ahora utilizado como transporte de tropas. El Almirantazgo ordenó al Rodney que operase contra el Bismarck y a las 1036 horas del día 24, señaló: "Si el Britannic no puede mantener el ritmo, déjelo atrás con un destructor." Así que hacía el mediodía, el Rodney dejó al Britannic con el Eskimo y se marchó con los otros tres destructores. El acorazado Ramillies (capitán de navío Arthur D. Read), al sur del cabo Farewell, también recibió instrucciones de dejar el convoy que estaba escoltando, el HX-127, y "proceder para obtener contacto con el enemigo desde el oeste, posteriormente colocando al enemigo entre el Ramillies y el almirante Tovey."1 Además, al acorazado Revenge (capitán de navío Ernest R. Archer) en Halifax, se le ordenó zarpar inmediatamente, cosa que hizo a las 1500 horas rumbo hacia el este.

El Prinz Eugen se marcha.

En la mañana del 24 de mayo, el almirante Lütjens ya había decidido enviar al Prinz Eugen a operar por su cuenta y a las 1420 se lo transmitió a Brinkmann por semáforo:

    "Pienso romper contacto de la siguiente manera: Durante un chubasco el Bismarck arrumbará al oeste. Prinz Eugen mantendrá rumbo y velocidad hasta que sea obligado cambiarlos, o tres horas después de la marcha del Bismarck. Seguidamente, está libre para tomar combustible del Belchen o del Lothringen y después emprender la guerra al tráfico. Ejecutiva con palabra clave, Hood."
Se trataba de una maniobra de diversión en la que el Bismarck debía mantener a los buques Británicos ocupados durante el tiempo necesario para permitir que el Prinz Eugen escapase.

Tras enterarse de que el Bismarck se encontraba en el Atlántico, el vicealmirante Dönitz ordenó a sus submarinos que interrumpiesen sus operaciones contra el tráfico marítimo con el fín de apoyar al acorazado. Ahora Lütjens le pedía a Dönitz que agrupase submarinos en el cuadrante AJ 68 (posición 54º 09' norte, 42º 15' este). Su intención era la de conducir a los buques perseguidores británicos a una trampa al día siguiente. Por consiguiente, Dönitz posicionó varios submarinos (U93, U43, U46, U557, U66, U94) en el area acordada al sur del cabo Farewell.

A las 1540, la agrupación alemana entro en un chubasco, y se dió la orden para ejecutar "Hood". El Bismarck viró a estribor a 28 nudos, sin embargo el Suffolk estaba muy cerca por la aleta de estribor y la maniobra fracasó. Así pues, tras describir un círculo completo, el Bismarck retomó su posición tras el Prinz Eugen a las 1600. Dos horas más tarde, a las 1814, el Bismarck cayó a estribor otra vez a toda máquina. En esta ocasión la maniobra resultó un éxito, el Prinz Eugen mantuvo el rumbo y abandonó la formación, mientras el Bismarck abría fuego a las 1830 desde unos 18.000 metros contra el Suffolk que se vio obligado a retirarse tras una cortina de humo. Seguidamente, el Prince of Wales abrió fuego desde 28.000 metros contra el Bismarck que respondió inmediatamente mientras comenzaba ya a recobrar su rumbo original. Tras de un breve intercambio de cañonazos el fuego cesó a las 1856.

Después de esta acción, en la que no se lograron impactos directos por parte de ningún bando, el Suffolk se situó a babor del Bismarck junto con el Norfolk y el Prince of Wales, posiblemente para evitar ser sorprendido por el acorazado alemán en caso de que éste se revolviese de nuevo, pero dejando inexplicablemente la banda de estribor sin vigilancia alguna. Los británicos pagarían cara esta maniobra apenas unas horas después durante la madrugada. Pero antes todavía tendrían una oportunidad de atacar al Bismarck.

Las existencias de combustible a bordo del acorazado alemán empezaban a ser preocupantes, y a las 2056, Lütjens informaba al "Grupo Oeste" que debido a la escasez de combustible se dirigiría directamente hacía Saint-Nazaire. De hecho al Bismarck le quedaban menos de 3.000 toneladas de fuel-oil disponibles, y a menos que pudiesen recuperar parte del combustible bloqueado bajo el castillo de proa, el acorazado se vería obligado a reducir su velocidad si quería alcanzar la costa francesa. Si el Bismarck hubiera repostado en Bergen el 21 de mayo, ahora tendría unas 1,000 toneladas más de combustible, lo que hubiera permitido a Lütjens tener una mayor libertad de movimientos a la hora de tratar de quitarse de encima a sus perseguidores. Pero ahora la realidad era que la escasez de combustible frustró la idea original de conducir a los buques británicos hacia los submarinos alemanes (cuadrante AJ 68), y obligó al Bismarck a seguir un rumbo directo hacia Francia. Como resultado de este cambio de planes, se ordenó a todos los submarinos alemanes en el golfo de Vizcaya que formasen una línea de patrulla que cubriese el nuevo rumbo del Bismarck.

Atacado por Aviones Torpederos Swordfish.

A las 1509 horas, el almirante Tovey había destacado al contralmirante Alban Curteis (abordo del Galatea) con el portaaviones Victorious (capitán de navío Henry Cecil Bovell) y los cruceros ligeros Galatea, Aurora, Kenya y Hermione para que redujeran la distancia y lanzasen un ataque aéreo contra el Bismarck. En esta época el Victorious tenía un ala embarcada reducida con sólo nueve aviones torpederos Fairey Swordfish y seis cazas Fairey Fulmar disponibles. Tres de los Swordfish estaban provistos con los nuevos equipos de radar ASV (Air-to-Surface Vessel). A las 2210, cuando la distancia con el Bismarck se redujo a 120 millas, despegaron desde el Victorious los nueve torpederos Swordfish del 825.º Escuadrón al mando del capitán de corbeta Eugene Esmonde.2 A las 2300, les siguieron tres Fulmar, y a las 0100 dos más, que simplemente estarían encargados de mantener el contacto. Esmonde obtuvo contacto por radar a las 2350 y preparó sus aviones para el ataque, no obstante, en lugar del acorazado alemán se encontró con el guardacostas norteamericano Modoc (capitán de corbeta Harold Belford) que estaba de patrulla por la zona. El Bismarck, a tan sólo seis millas de distancia, avistó a los aviones británicos y abrió fuego inmediatamente mientras incrementaba la velocidad a 27 nudos.

Aviones torpederos Swordfish del Portaaviones HMS Victorious
La cubierta de vuelo del portaaviones Victorious el 24 de mayo de 1941, unas horas antes de lanzar el ataque contra el Bismarck. Se pueden ver los nueve Swordfish del Escuadrón 825 con las alas plegadas.


Uno de los Swordfish perdió el contacto con el resto del escuadrón entre las nubes, y finalmente sólo ocho aparatos se lanzaron al ataque sobre la medianoche del 24 al 25 de mayo. Los torpedos habían sido armados con espoletas Duplex (contacto y proximidad), y configurados para alcanzar una profundidad de 31 pies (9,44 metros) y 40 nudos. El fuego antiaéreo alemán era muy intenso e incluso las grandes piezas de 15 y 38 cm disparaban. Lindemann y el timonel, Hans Hansen, que manejaba los botones del aparato de gobierno desde el puente, consiguieron esquivar con éxito los primeros seis torpedos cuando de repente el acorazado fue alcanzado. Un torpedo MK XII3 de 18 pulgadas impactó contra la banda de estribor del Bismarck, en el centro, a la altura del cinturón acorazado que aguantó bien la explosión y no tuvo mayores consecuencias. Los daños fueron mínimos, aunque el brigada Kurt Kirchberg que se encontraba de pie en la banda de estribor fue lanzado con violencia por la onda expansiva y murió, convirtiéndose así en la primera baja a bordo. Otros seis hombres resultaron heridos. El artillero Leslie D. Sayer, en el asiento trasero del Swordfish 5F, recordaba más tarde:

    "Vi lo que creí era un impacto porque había una gran columna de agua saliendo del casco del Bismarck, y pensé, eso hemos sido nosotros, ese impacto es nuestro."

El Bismarck visto desde un Swordfish.
El Bismarck fotografiado por uno de los Swordfish del 825.º Escuadrón el 24 de Mayo de 1941.


A pesar del intenso fuego antiaéreo, ninguno de los obsoletos Swordfish fue derribado por las baterías del Bismarck. La puesta de sol fue a las 0052 horas del 25 de mayo, y para las 0230, todos los aviones torpederos habían aterrizado con éxito sobre el Victorious en la oscuridad de la noche. Este fue un hecho notable puesto que ninguno de los inexpertos pilotos habían aterrizado antes sobre un portaaviones de noche. No obstante, los últimos dos Fulmar lanzados por el Victorious no tuvieron tanta suerte; quedaron desorientados en su vieje de vuelta y tras agotar el combustible cayeron al mar. El mercante Beaverhill rescataría más tarde la tripulación de uno de ellos.

Después del ataque aéreo de los Swordfish, en el Bismarck redujeron a 16 nudos para poder hacer reparaciones en el castillo. Las distancias entre ambas fuerzas se redujeron, y a las 0131 de la madrugada, el Prince of Wales abrió fuego contra el Bismarck. Los acorazados intercambiaron dos salvas cada uno desde unos 15.000 metros (16.400 yardas), pero debido a la escasa visibilidad no se lograron impactos. La moral a bordo del Bismarck era alta, Lütjens cumplía 52 años, y la dotación le deseó al comandante general de la Escuadra un feliz cumpleaños por el sistema de altavoces de a bordo.

El Almirante Lütjens Mueve Ficha.

Los tres buques británicos que seguían al Bismarck por la aleta de babor habían comenzado a navegar en zigzag ante un posible ataque de los U-boote. Poco después de las 0300, aprovechando la oscuridad de la noche y coincidiendo con el último contacto por radar del Suffolk, Lütjens vio su oportunidad de romper el contacto. El Bismarck aumentó la velocidad a 27 nudos y cayó a estribor, en una maniobra muy parecida a la realizada la tarde anterior cuando el Prinz Eugen se marchó, pudiendo por fin romper contacto y establecer un nuevo rumbo al sudeste 130º, hacia Saint-Nazaire. Los cruceros británicos siguieron hacia el sur primero, y luego hacia el oeste intentando encontrar al Bismarck de nuevo sin éxito alguno. A las 0401, el Suffolk informó: "Perdido contacto con el enemigo".

La orden del contralmirante Wake Walker de cambiar al Suffolk de posición en la tarde del 24 de mayo ahora tenía sus consecuencias. Le otorgó al Bismarck espacio para maniobrar, y Lütjens no desaprovechó la oportunidad. Si el Suffolk hubiera permanecido por la aleta de estribor del Bismarck, hubiera sido muchísimo más difícil para el acorazado alemán romper el contacto.

No obstante, a bordo del Bismarck no se dieron cuenta de que el contacto había sido roto, y a las 0700 Lütjens mandó el siguiente mensaje al "Grupo Oeste": "Un acorazado y dos cruceros pesados mantienen contacto". Poco después de las 0900, Lütjens envió otro mensaje al "Grupo Oeste," bastante largo, en el que informaba de toda la situación:

    "Existencia de radar en buques enemigos, con alcance eficaz de al menos 35.000 metros, afecta negativamente las operaciones en el Atlántico. Buques localizados estrecho de Dinamarca, con niebla cerrada, y nunca pudieron romper contacto. Sin éxito intentos romper contacto pese a favorables condiciones atmosféricas. En general ya no es posible petroleo, a menos alta velocidad me permita alejarme. Combate de persecución entre 20.800 y 18.000 metros. Oponente Hood concentra fuego sobre el Bismarck. Hood destruido a los cinco minutos por explosión; después, cambio de blanco al King George que se retira tras cortina humo después de impactos claramente observados y se mantiene fuera de vista durante varias horas. Munición gastada: 93 proyectiles. Posteriormente, King George aceptó combate sólo a máximo alcance. Bismarck alcanzado dos veces por King George; un impacto bajo coraza entre secciones XIII-XIV. Impacto entre secciones XX-XXI redujo velocidad y hocicó buque un grado, causando pérdida de tanques de petróleo. Tras cañoneo, con niebla, contra crucero y acorazado, fue posible destacar al Prinz Eugen. Nuestro radiotelémetro sujeto averías, especialmente debido al tiro."
Ninguno de los mensajes de Lütjens llegaría al "Grupo Oeste" hasta después de las 0900, y antes de recibirlos, el "Grupo Oeste" ya le había enviado a las 0846 un mensaje advirtiéndole de que el enemigo había perdido contacto. Así que después de recibirlo, en el Bismarck se mantuvo el silencio radiofónico, aunque de poco sirvió pues los británicos ya habían interceptado las emisiones del Bismarck calculando su posición aproximada.

A las 1152, Lütjens recibió un mensaje personal del almirante Raeder: "Calurosa felicitación en su cumpleaños. Tras el último gran hecho de armas, que su nuevo año le traiga muchos más éxitos como ése. Comandante en jefe de la Kriegsmarine". Minutos después, al mediodía, Lütjens se dirigió a la dotación por los altavoces con las siguientes palabras:

    "¡Marinos del acorazado Bismarck! ¡Os habéis cubierto de gloria! El hundimiento del crucero de combate Hood no sólo tiene valor militar, sino psicológico, ya que era el orgullo de Inglaterra. De ahora en adelante, el enemigo tratará de concentrar sus fuerzas y lanzarlas contra nosotros. Por ello destaqué al Prinz Eugen ayer al mediodía, para que pueda hacer con independencia la guerra al comercio habiendo logrado evadirse del enemigo. A nosotros, por otra parte, debido a los impactos recibidos, se nos ha ordenado dirigirnos a un puerto francés. En la navegación hacia allí, el enemigo se concentrará y presentará batalla. El pueblo alemán está con vosotros, y lucharemos hasta que los cañones se pongan al rojo vivo y la última granada haya abandonado sus bocas. ¡Para nosotros, marinos, la cuestión es vencer o morir!"
El almirante había tratado de moderar el entusiasmo de los hombres dándoles una visión más realista de la situación, sin embargo, su discurso tuvo un efecto negativo sobre la dotación la cual de alguna forma empezó a darse cuenta de que todo estaba perdido. Los oficiales tuvieron que hablar a sus hombres para tratar de subir su moral de nuevo, y una hora después, era el propio comandante Lindemann el que se dirigía brevemente a la dotación por los altavoces consiguiendo devolver optimismo.

A las 1625, Lütjens recibía otro mensaje más con felicitaciones, esta vez de Hitler: "Le envío hoy mis mejores deseos en su cumpleaños. Adolf Hitler". Esa misma tarde a bordo del Bismarck, varios miembros de la dotación dirigidos por el jefe de máquinas, comandante Walter Lehmann, comenzaron a construir una chimenea postiza para en el caso de que fuesen nuevamente descubiertos intentar confundir al enemigo. Aunque al final la chimenea nunca llegaría a arbolarse. Durante la noche del 25 al 26 de mayo, el Bismarck mantuvo su rumbo y no hubo ninguna novedad a bordo.

El Bismarck es localizado.

En la mañana del 26 de mayo, con el Bismarck en dirección hacia la costa de Francia, se dio la orden a bordo de pintar de color amarillo la parte superior de las torres de la artillería principal y secundaria para ayudar a la Luftwaffe en la identificación. Trabajo no exento de dificultad teniendo en cuenta el estado de la mar que limpió parcialmente la pintura amarilla antes de que pudiera secarse.

Unas horas antes, a las 0300 de la madrugada, dos hidroaviones Catalina del Coastal Command habían despegado desde Lough Erne en Irlanda del Norte en misión de reconocimiento en busca del Bismarck. A las 1010, el Catalina Z del 209º Escuadrón al mando del oficial de vuelo Dennis Briggs, avistó al acorazado alemán que respondió inmediatamente con fuego antiaéreo.4 El Catalina soltó sus cuatro cargas de profundidad y emprendió maniobras evasivas después de que su casco fuese agujereado por metralla. Después, a las 1030, señaló: "Un acorazado, demora 240º, distancia 5 millas, rumbo 150º. Mi posición 49º 33' Norte, 21º 47' Oeste. Hora de Transmisión 1030/26." Briggs describiría más tarde el avistamiento:

    "George' (el piloto automático) estaba pilotando el avión a 500 pies cuando avistamos un buque de guerra. Yo estaba en el segundo asiento del piloto, cuando el ocupante del asiento a mi lado, un americano, dijo '¿Qué demonios es eso?' Miré hacia delante y vi una figura opaca negra entre la niebla que se movía sobre un mar muy agitado. 'Parece un acorazado', dijo. Yo le dije: 'Mejor acerquémonos. Gira hacia su popa.' Pensé que podía ser el 'Bismarck' por que no vi ningún destructor alrededor del buque y debería poder verlos si se tratase de un buque de guerra británico. Abandoné mi asiento y fui a la mesa del operador de radio, cogí un trozo de papel y empecé a escribir un mensaje. El segundo piloto había tomado el control del avión y subido a 1.500 pies entre las nubes. Mientras dábamos la vuelta debió calcular mal su posición, por que en lugar de aparecer por la popa nos encontramos justo encima del buque en un claro entre las nubes. Me di cuanta de esto cuando dos humaredas negras aparecieron junto al borde del ala de estribor. En un instante estábamos rodeados de humaredas negras. La metralla empezó a impactar contra el fuselaje. Algunos trozos lo atravesaron y otros dejaron abolladuras. Escribí 'Fin de mensaje' y se lo entregué al operador de radio. Entre las humaredas de las explosiones miré abajo hacía el buque el cual parecía un gran llama parpadeante. Estaba realizando movimientos evasivos virando con fuerza hacia estribor con una gran escora."
Después de más de 31 horas de haber roto el contacto, el Bismarck había sido descubierto de nuevo. No obstante, los buques del almirante Tovey estaban muy lejos del acorazado alemán. El King George V estaba a 135 millas al norte, y el Rodney (cuya velocidad máxima era de 21 nudos) a 125 por el nordeste. Aun forzando sus máquinas al máximo jamás alcanzarían al Bismarck a no ser que su velocidad se viese drásticamente reducida.

Sólo los buques de la Fuerza H al mando del vicealmirante Sir James F. Somerville, procedentes de Gibraltar tenían alguna posibilidad de interceptar al Bismarck. El crucero de batalla Renown (capitán de navio Rhoderick R. McGrigor) era el mejor situado, no obstante el almirantazgo no le permitió acercarse al Bismarck por temor a que se repitiese el desastre del Hood. La mejor opción para los británicos era lanzar un ataque aéreo desde el portaaviones Ark Royal. De hecho, el Ark Royal ya había enviado 10 Swordfish en misión de reconocimiento a las 0835 para tratar de localizar al Bismarck, y nada más recibir la noticia del avistamiento del Catalina, los dos Swordfish que estaban más cerca pusieron rumbo de interceptación. A las 1114, el Swordfish 2H localizó al acorazado alemán, y siete minutos más tarde lo hizo también el 2F. Seguidamente, despegaron otros dos Swordfish del Ark Royal con depósitos extra de combustible para relevar al 2H y al 2F y mantener contacto con el Bismarck.

Los Swordfish atacan de nuevo.

A las 1450, quince Swordfish al mando del capitán de corbeta J.A. Stewart-Moore despegaron desde el Ark Royal (capitán de navío Loben E. Maund) para atacar al Bismarck. Una hora después, a las 1550, obtuvieron contacto por radar con un buque, pero confundieron el blanco, y cayeron sobre el crucero ligero Sheffield (capitán de navío Charles A. Larcom) al que se le había ordenado aproximarse al Bismarck dejando atrás a la Fuerza H. Afortunadamente para los británicos, el Sheffield no fue alcanzado por ninguno de los once torpedos lanzados contra el debido a fallos en las espoletas magnéticas. Dos torpedos explotaron al entrar en el agua, tres al cruzar la estela del crucero, y los seis restantes fueron esquivados con éxito. Los Swordfish regresaron al Ark Royal sobre el que aterrizaron después de las 1700 con gran dificultad debido a las terribles condiciones meteorológicas. La elevación y descenso de la popa entre las olas era de 56 pies (17 metros!) y tres aparatos destrozaron sus trenes de aterrizaje contra la cubierta de vuelo. Poco después, a las 1740 el Sheffield obtuvo contacto visual con el Bismarck.

Los británicos lo apostaron todo a un último ataque. Pronto se haría de noche y eran conscientes de que esta era su última oportunidad de detener o al menos aminorar la marcha del Bismarck. Si no lo conseguían el Bismarck alcanzaría la costa de Francia al día siguiente, puesto que era poco menos que imposible que otro ataque por la noche tuviese éxito. Así pues, a las 1915, otro grupo de quince Swordfish, en su mayoría los mismos que participaron en el ataque al Sheffield, despegaron de nuevo del Ark Royal. Esta vez sus torpedos fueron armados con espoletas de contacto y configurados para alcanzar una profundidad de 22 pies (6,7 metros).

Mientras tanto, la Fuerza H, concentrada en interceptar al Bismarck, se había acercado peligrosamente al U556 que acababa de llegar a la zona de operaciones y avistaba al Renown y al Ark Royal a las 1948. El submarino alemán estaba perfectamente situado para atacar, pero no pudo hacerlo por que no le quedaban más torpedos. Había utilizado sus últimos torpedos contra los barcos del convoy HX-126 seis días antes al sur del cabo Farewell. Así que el U556 sólo pudo transmitir la posición, rumbo y velocidad del enemigo. Su comandante, el teniente de navío Herbert Wohlfarth, escribía en su diario de guerra:

    1948. Alarma. Un acorazado de la clase King George y un portaaviones, probablemente el Ark Royal, salieron de la niebla a gran velocidad. Si sólo hubiera tenido algún torpedo. No hubiera tenido ni que maniobrar. Estaba perfectamente colocado para el ataque. Sin destructores, sin hacer zigzag. Podría haberme quedado donde estaba y alcanzarlos a los dos. Aviones torpederos observados operando desde el portaaviones. Podría haber sido capaz de ayudar al Bismarck.
    2039. En superficie. Señal radiada: "Enemigo a la vista, un acorazado, un portaaviones, rumbo 115º, a gran velocidad. Situación 48º 20' norte, 16º 20' oeste".
mapa Bismarck 26 de mayo. Parece ser pues que si el U556 hubiese dispuesto de torpedos probablemente hubiera hundido o al menos averiado a alguno de los buques británicos. Pero aún si ese fuese el caso, y a pesar de provocar una dura pérdida a la Royal Navy, el U556 poco hubiera podido hacer para ayudar al Bismarck puesto que los Swordfish ya habían despegado del Ark Royal.

Los quince Swordfish del Ark Royal, esta vez al mando del capitán de corbeta T. P. Coode, se aproximaron primero al Sheffield para obtener la distancia y demora del Bismarck, y a las 2047, comenzaron el ataque. Las baterías antiaéreas del Bismarck abrieron fuego inmediatamente. Durante el transcurso del ataque, el Bismarck recibió al menos dos impactos de torpedo. Un torpedo (o dos) impactó contra la banda de babor en el centro, y otro torpedo alcanzó la popa por estribor entre las cuadernas 10,5 y 14,5.5 El primero no revistió grandes consecuencias, pero el segundo dejó inutilizados los timones que quedaron agarrotados 12º a babor. El Bismarck describió un círculo en redondo y ahora se dirigía hacia el noroeste. Al igual que en el ataque del día 24, ninguno de los Swordfish fue derribado si bien varios fueron alcanzados en numerosas ocasiones.6 Los daños en el Bismarck eran tan serios que a las 2140, el almirante Lütjens envió el siguiente mensaje al "Grupo Oeste": "Buque incapaz de gobernar. Lucharemos hasta la última granada. Larga vida al Führer."

La explosión en la zona de popa provocó la inundación del compartimento de gobierno y otros adyacentes. Esto significaba que todas las tareas de reparación deberían de realizarse bajo el agua. Se ordenó a varios buzos que entrasen en el compartimento de gobierno para liberar los timones, pero el movimiento del agua en su interior era tan violento que hacía su tarea imposible. Tampoco era posible hacer descender buzos por fuera del casco debido a la mala mar. Como alternativa, se consideró volar los timones con explosivos para luego tratar de gobernar el buque con las hélices, pero la idea fue finalmente abandonada por temor a que la explosión pudiera dañar las propias hélices. El capitán de máquinas, Gerhard Junack, bajo cubierta en la sala de turbinas central relató los hechos:

    Un torpedo que impactó en el centro no causó daños, pero el segundo afectó los timones desastrosamente, agarrotando el timón de babor en un ángulo de 15º. Inmediatamente, el Bismarck se volvió ingobernable.
    El impacto de torpedo en el timón sacudio el barco tan duramente que incluso en mi zona trabajo en la sala de turbinas, las planchas del suelo se levantaron en el aire y el casco vibró violentamente. Poco después del impacto, agua empezó a inundar la banda de babor por los pasadizos hasta la sala de turbinas, y nubes de gas y humo llenaron la sala hasta que la ventilación asistida la aclaró.
    Los compartimentos de popa del barco se estaban inundando, pero los hombres allí estacionados pudieron salvarse, y pronto carpinteros y demás dotaciones de control de daños se hicieron paso hasta la popa. Pero el barco hocicaba tan bruscamente con el fuerte oleaje que era imposible mantenerse allí con la turbulencia del agua que surgía por los pasillos.
    Todas la posibilidades se estaban ahora considerando para restaurar la maniobrabilidad de barco, aunque fuese sólo temporalmente. El comandante, capitán de navío Lindemann, consideró los informes del jefe de máquinas Lehmann, que estaba en contacto directo con los equipos de reparación y rescate. Había muchos gestos, y en un momento dado el jefe de máquinas salió del círculo, se alejó del grupo, dió la vuelta, e hizo un gesto de total desaprobación. De que se trababa no estoy seguro, pero a pesar de todo fue posible conectar el timón manual. No obstante el viejo timón no cedió, y los intentos de cortarlo con sierras bajo el agua resultaron imposibles debido al fuerte oleaje. La idea de sacar el timón desde abajo con la ayuda de explosivos fue rechazada debido a la proximidad del las hélices. Así pues, todos los experimentos con el timón auxiliar fueron abandonados al resultar inútiles con el viejo timón atascado.

Ataque nocturno de destructores.

Tras el ataque aéreo, el nuevo y errático rumbo del Bismarck le acercó al Sheffiled, y sobre las 2145, el acorazado alemán abrió fuego desde unas nueve millas de distancia. En total, el Bismarck disparó seis salvas sobre el Sheffiled que se retiró hacia el norte tras una cortina de humo. El crucero ligero británico no fue alcanzado por ningún impacto directo, pero la peligrosa metralla dejó inutilizado su radar, mató a tres hombres e hirió a otros nueve. Después de retirarse, el Sheffiled perdió al Bismarck de su campo visual, pero a las 2200 estableció contacto con los destructores de la 4ª Flotilla (capitán de navío Philip L. Vian) Cossack, Maori, Zulu, Sikh y Piorun, a los que proporcionó la demora y distancia aproximadas del Bismarck.

A las 2238, el destructor polaco Piurun (capitán de fragata Eugeniusz Plawski) avistó al Bismarck que respondió rápidamente con tres salvas. Los destructores se lanzaron al ataque, pero el averiado Bismarck se defendía vigorosamente en la oscuridad. A las 2342, la metralla echó abajo las antenas del Cossack. Era noche cerrada y apenas podían verse sombras. Así que después de medianoche los destructores empezaron a iluminar la zona con bengalas. Los alemanes, no obstante, no hicieron uso de sus proyectores luminosos para no dar al enemigo un punto hacia donde dirigir su tiro. Sobre las 0100, una bengala cayó sobre el castillo del Bismarck provocando un pequeño fuego que fue rápidamente sofocado por grupo de hombres. Durante toda la noche los ataques de los destructores se sucedieron. Dichos ataques se realizaron con muy mala mar, chubascos y baja visibilidad, y ningún torpedo logró alcanzar al Bismarck que una y otra vez rechazaba todos los ataques con el preciso fuego de su artillería principal y secundaria. Sobre las 0500 se intentó catapultar uno de los hidroaviones Arado Ar 196 con el diario de guerra que hoy tendría un valor incalculable para cualquier historiador, pero la catapulta estaba averiada y el Arado no pudo despegar. El diario de guerra se perdería pues con el Bismarck en apenas unas horas. Para las 0700, los destructores de la 4ª Flotilla habían lanzado un total de 16 torpedos. El Sol salió a las 0722 horas.

El relato sobre esa noche del teniente de navío Herbert Wohlfarth, en el U556, demuestra su impotencia:

    2330. Alarma. Un destructor apareció de repente de entre la niebla. Acababa de alcanzar los 30 metros de profundidad cuando nos pasó por encima. En el submarino pudimos oir el ruido de sus hélices. Pero la suerte estaba con nosotros. No hubo cargas de profundidad.
    0000. En superficie. ¿Que podría hacer ahora para ayudar al Bismarck? Proyectiles iluminantes observados y el Bismarck responde al fuego enemigo. Es un sentimiento horrible el estar tan cerca y no poder hacer nada. La única cosa que puedo hacer es observar y dirigir a esos U-boote que aún tienen torpedos a la zona de acción. Mantengo contacto en el límite de la visibilidad y radio señales para dirigir a otros U-boote a la zona.
    0352. Giré hacia el sur para mantener contacto con la batalla. Mis reservas de combustible están casi al límite y pronto tendré que romper contacto si quiero llegar a la base.
    0400. La mar esta ahora más brava que nunca. El Bismarck sigue luchando.

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Notas:

1. El Convoy HX-127 con 56 barcos había salido de Halifax el 16 de mayo y llegó a Liverpool el 2 de junio de 1941. El mercante británico SS Gravelines (2,491 toneladas), un rezagado del HX-127, fue torpedeado y hundido por el U147 (Oberleutnant Eberhard Wetjen) el 31 de mayo de 1941.

2. El capitán de corbeta Eugene Esmonde moriría el 12 de febrero de 1942 al ser derribado su Swordfish mientras atacaba a los buques alemanes que cruzaban el canal de la Mancha. Por esta acción fue condecorado a título póstumo con la Cruz Victoria.

3. Los torpedos Mk XII tenían un peso de 730 kilos (1,610 libras) y una cabeza explosiva de 176 kilos (388 libras) de TNT. El sistema de protección subacuático del Bismarck estaba diseñado para resistir cargas de por lo menos 250 kilos de TNT, y estos pequeños torpedos aéreos sólo podían causar daños menores.

4. Dennis Briggs no estaba a los mandos del Catalina Z/209 en el momento del avistamiento. Fue el alférez de fragata, Leonard "Tuck" Smith, de la Armada de los Estados Unidos el que realmente avistó al Bismarck. Los británicos únicamente reconocieron a Briggs porque era el comandante del aparato y no querían hacer pública la participación de personal norteamericano puesto que los Estados Unidos todavía eran considerados una nación neutral.

5. Se ha especulado mucho a lo largo de los años sobre si el torpedo que alcanzó la popa del Bismarck lo hizo por babor o estribor. No obstante, las últimas observaciones del pecio del buque indican que lo hizo por estribor.

6. Cuatro Swordfish fueros alcanzados por metralla. Al Swordfish 4C en particular se le contaron hasta 175 agujeros en alas y fuselaje, y ambos piloto y artillero resultaron heridos en el hombro y muslo respectivamente.


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