LA CONSTRUCCIÓN

"En junio de 1940, la primera vez que vi al Bismarck, se encontraba en los astilleros Blohm & Voss de Hamburgo, a punto de terminarse y ser entregado a la Armada alemana. Lo que vi, por tanto, fue un polvoriento gigante de acero, amarrado al muelle y plagado de herramientas, equipos de soldar y cables. Un ejército de operarios se afanaba en finalizar la tarea, mientras la dotación, ya a bordo, se familiarizaba con el buque y hacía todos los posibles ejercicios de adiestramiento en tales circunstancias."         Müllenheim-Rechberg

Poster de Blohm & Voss

          La quilla del Bismarck se puso el 1 de julio de 1936 en la grada núm. 9 del astillero de Blohm & Voss en Hamburgo. En septiembre de 1938, el casco ya estaba completo hasta la altura de la cubierta superior. La ceremonia de botadura tuvo lugar a las 1300 horas del martes, 14 de febrero de 1939, y a ésta atendieron más de 60.000 personas entre representantes del gobierno, personalidades militares, y trabajadores del astillero. Era un bonito día soleado y el acorazado de bolsillo Admiral Scheer, el crucero ligero Nürnberg, el Aviso Grille, y tres torpederos de la 4ª Flotilla, se habían reunido en la rada. A los invitados no se les permitía usar cámaras y sólo las agencias oficiales podían tomar fotografías. Adolf Hitler y su séquito llegaron al astillero a bordo del yate Hamburg, y entonces el Führer se dirigió a la tribuna situada a proa del buque para pronunciar el discurso de apertura:

    "Hace veinte años, la flota encontró su destino y fallecimiento en los mares tras cuatro años de valiente combate, y esto aún llega al corazón de todos los alemanes hoy... Seis años después de la revolución Nacional Socialista, hoy somos testigos de la botadura del tercer y más grande acorazado de nuestra nueva flota. Como Führer del pueblo alemán y Canciller del Reich, no puedo darle mejor nombre de nuestro histórico pasado que el nombre del hombre que fue un valiente caballero de brillante armadura, el creador del Imperio alemán cuya previsión nos ha provisto ahora con los medios para la resurrección desde la amarga adversidad y la magnífica expansión de la nación. Constructores, ingenieros, y trabajadores alemanes, han creado el enorme casco de este orgulloso gigante de los mares. Que los marinos alemanes y los oficiales que un día tendrán el honor de mandar este buque, se hagan merecedores del nombre que lleva. Que el espíritu del Canciller de Hierro esté con ellos, que les acompañe es sus alegres viajes en tiempos de paz, y que también, en los tiempos de peligro, les guíe en las horas de su máxima llamada al deber. Con estos fervientes deseos el pueblo alemán saluda a su nuevo acorazado Bismarck!"
El casco fue entonces bautizado por Frau Dorothea von Loewenfeld, nieta del canciller alemán Otto von Bismarck, en honor al cual se había dado nombre al acorazado. Acto seguido, a las 1334, los últimos calzos de freno fueros liberados, los gatos hidráulicos comenzaron a empujar, y Bismarck comenzó su deslizamiento por la grada entre los ensordecedores vítores de los miles allí presentes que prácticamente acallaban el hinmo alemán (Deutschland über alles), hasta alcanzar las aguas del Elba por primera vez.

El Bismarck fue el último acorazado botado en los astilleros de Blohm & Voss. La quilla del primer acorazado de la nueva clase H se puso el 15 de Julio de 1939, pero su construcción quedó suspendida menos de tres meses después el 10 de octubre y finalmente cancelada en agosto de 1941. Después todos los recursos del astillero se concentraron en la construcción de submarinos.

Después de la botadura, el Bismarck fue amarrado al muelle de equipamiento donde se comenzaron a instalar las calderas, torres y demás partes de la superestructura. Las planchas blindadas del cinturón acorazado fueron adosadas a las bandas del casco. Además, la proa que originalmente era recta, fue sustituida por una nueva más lanzada de tipo "atlántico" que proporcionaba una mejor navegación y una disposición diferente de las anclas. La guerra empezó en septiembre de 1939, pero a pesar de esto y del duro invierno que siguió, los trabajos de construcción continuaron según lo previsto.

El Bismarck en Hamburgo en Diciembre de 1939. Para entonces la proa atlántica ya había sido instalada.

En abril de 1940, comenzaron a llegar a bordo los primeros miembros de la futura dotación, y con ellos el recién nombrado comandante del buque, el capitán de navío de 46 años Ernst Lindemann. El Bismarck todavía se encontraba en construcción, y estos hombres comenzaron la primera fase de adiestramiento destinada a familiarizarse con los equipos del acorazado, como calderas, turbinas, torres etc. El 23 de junio, el Bismarck entró en el dique flotante núm. V-VI donde se le instalaron las tres hélices y el equipo antimagnético MES (Mangnetischer Eigenschutz). A la quilla se le paso también una mano de pintura. El buque salió del dique flotante el 14 de julio y fue amarrado de nuevo al muelle de equipamiento. Unos días después, el 21 de julio, el Bismarck fue sometido a unas pruebas de inclinación (Krängungsversuch), y con un desplazamiento de 42.500 toneladas métricas se registró una altura metacéntrica (GM) de 3,9 metros. La dotación, oficialmente compuesta por 103 oficiales y 1.962 suboficiales y marineros, no estaba todavía al completo y se fue incorporando poco a poco. En realidad, no vivía aun a bordo del Bismarck, y la mayoría se alojaba en los buques-cuartel General Artigas y Oceana.

El Bismarck en Hamburgo en junio de 1940 (izquierda) | El Bismarck en dique seco en julio de 1940 (derecha).

La Ceremonia de Entrega.

El sábado, 24 de agosto de 1940, el acorazado estaba finalmente listo para entrar en servicio con la Kriegsmarine. Era un día nublado, y la dotación se encontraba formada en la cubierta alta a la espera de que llegase a bordo el comandante Lindemann y empezar así la ceremonia de entrega. Lindemann llegó en una motora blanca junto con la bandera de combate. Subió a bordo, y acompañado por el segundo comandante, el capitán de fragata Hans Oels y del teniente de navío von Müllenheim-Rechberg, procedió a pasar revista a la guardia de honor, a los oficiales, y al resto de la dotación. Después Lindemann se dirigió a popa para pronunciar un breve discurso. En la toldilla, junto al asta de la bandera, se encontraban dos señaleros uno de los cuales, Franz J. Scharhag, sostenía la bandera de combate enrollada bajo su brazo derecho. Después del discurso, Lindemann dio la orden de izar la bandera y el himno nacional alemán comenzó a sonar. Eran las 1230, y el acorazado Bismarck acababa de entrar en servicio.

El capitán de navío Ernst Lindemann pasa revista a la guardia de honor el 24 de agosto de 1940.


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